La vida diaria trascurre sin mayores contratiempos en la vereda Santa Ana hasta que empiezan a agotarse las provisiones que quedaban del mes anterior. Entonces, la rutina de once mujeres cambia por completo. Dejan de lado los quehaceres domésticos para entregarse por completo a la transformación de la guayaba en melados, dulces, jaleas, compotas, bocadillos y todo tipo de preparaciones que se les ocurra y que sean posibles de hacer con esa fruta.

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Las emprendedoras con talento de Santa Ana son un grupo de mujeres en situaciones particulares disímiles pero con un trasfondo histórico común: la guerra y la violencia de Colombia. Pero además, el vaivén del destino las juntó a todas once en un territorio común donde la guayaba brota hasta por los poros y les dio el arte de hacer exquisitas preparaciones con ella.

De una reunión de la Junta de Acción Comunal de la vereda, nació la idea de constituir una fábrica cuya especialización fuera postres y bocadillos a base de guayaba. ¡Y vaya cómo se especializaron! En el 2004, en las Fiestas de la Guayaba, celebración típica del municipio, el grupo de Santa Ana se dio a conocer con un estante lleno de dulces, compotas, mermeladas, bocadillos hechos exclusivamente de guayaba. No tardaron mucho en ser nominadas al Premio Antójate de Antioquia, galardón que entrega la Gobernación de Antioquia; y tardaron menos en enlistarse como ganadoras.

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Desde que nacieron como grupo, muchas organizaciones como ISAGÉN y la administración municipal de Concepción, les han ofrecido un apoyo invaluable y certero para el establecimiento y progreso de la fábrica, ubicada en el Centro Comunitario de Concepción. Luego, el proyecto Turismo Para la Paz destinó un fondo y una dotación especial para las instalaciones, de modo que todo pudiera hacerse “a nivel industrial”, como afirma Doña Norha Marín, representante legal del grupo.

Sin embargo, y aunque el premio Antójate de Antioquia contemplara un Registro INVIMA para el dulce de guayaba; el proceso de adecuación de la fábrica sigue. La segunda etapa -cuyo propósito es la optimización de producción en todos los productos que ya sobrepasan la decena- está en curso… y cada que comienzan a vaciarse las despensas, doña Norha y sus diez compañeras, madrugan y se dedican, durante tres o cuatro días, a llenarlas de nuevo, para deleitar los paladares y endulzar la vida de los compradores, y, al mismo tiempo, para seguir soñando en una propia fábrica de alimentos con “todas las de la ley”.

Los exquisitos productos que fabrican Las emprendedoras con talento de Santa Ana están disponibles en la Oficina Local de Turismo de Concepción para que cuando estés allí no te olvides de disfrutarlos y regalarlos a tu familia y amigos.