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Por: Germán Gallego
Coordinador de Turismo Para la Paz

Ésa es la sensación que queda después de recorrer un largo camino, de redescubrir y revalorizar, acompañando a las comunidades de la región del Oriente Antioqueño. El por qué somos privilegiados con las bondades de la naturaleza queda claramente grabado en la memoria de quienes buscando los pasos del Niño Dios oyen el rugir de las aguas en las cascadas de San Carlos, y observan cómo el rosado de los hojas de los carboneros reposa sobre las verdes aguas de San Rafael dándole una increíble tonalidad única, y de quienes aprenden de la historia a través del arte que se asoma en los zócalos para estar a la altura del Peñón en Guatapé y del Ave Fénix que se yergue como el recuerdo de otros tiempos, como antesala a la réplica del pueblo antiguo en El Peñol.

Hoy, como hace 30 años, los caminos nos traen aromas, colores y sabores inolvidables como el olor de la panela y la exhuberancia de los bosques desde Cocorná, que se mezcla con la historia, la tradición religiosa y el humor en un triduo perfecto en El Santuario para complementarse con el arte, la cultura y el agro en Marinilla.

Y saltan también los recuerdos de las tardes en que contemplamos la amada eterna con su Velo de Novia que busca al río Nare en Alejandría, o los recuerdos gratos del quedarse atrapado en el tiempo en medio de la historia, la arquitectura y el olor de la guayaba en Concepción; o desconocer si de veras se está llegando o si se está partiendo desde San Vicente Ferrer por los senderos y caminos que llevan a todas las direcciones, que nos traen allí, siempre de regreso.

La cuna que dio la libertad en otros tiempos sigue siendo labrada con la madera que se moldea en El Retiro; y el orgullo de ser antioqueños, el orgullo de ser región, también se renueva en los caminos que desde Sonsón y Abejorral llevaron nuestra cultura a otras tierras, a otros mundos y que seguramente por allí volverán algún día, como están volviendo nuestros pasos a andar por los senderos que en algún momento nos fueron arrebatados.

Y ahí esta, la mano humana que ha labrado la montaña y también la historia, ha moldeado los productos y también los bosques, ha pintado los paisajes y también los corazones y nos permite desenterrar nuestras raíces buscando conservar y perpetuar esos tesoros para que propios y extraños los sigamos recorriendo y disfrutando.

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Y ésta es la nueva cara del turismo en el oriente Antioqueño, una faceta distinta, una faceta alternativa, una faceta complementaria… que aún tiene mucho más que mostrar en los otros municipios que hacen parte de este oriente antioqueño que espera también ser contado y mostrado.

Más que un número, más que una estadística, más que un modelo arcaico, esta experiencia de turismo comunitario ha demostrado que lo que realmente importa y lo que realmente da valor a este Destino Verde es su gente… el rostro humano, por el que se escapan las sonrisas que provocan las maravillas que hay para ofrecer, disfrutar, vivir y sentir… ésos son los rostros humanos, los rostros que conforman la Red de Turismo por los Pueblos… los rostros de quienes creyeron a pesar de las adversidades de antes, que siguen creyendo a pesar de las adversidades de ahora, quienes aprendieron que el mismo fuego arrasador que evapora el agua, es el mismo fuego que tiempla el acero.

El camino que por más de dos años hemos recorrido, deja alegrías, y también nostalgias; esperanzas y también realidades; aprendizajes que parten desde los errores; pero ante todo deja dibujada una sonrisa en quienes empezaron a ver cómo se realizaban sus sueños, en quienes empiezan a entrar en un mundo que les era ajeno; y entonces empiezan a sentir que son actores de primer orden y no invitados de ocasión y oportunidad, que son forjadores de su propio futuro.

El nuevo rostro de las personas que conforman la red de Turismo Por los Pueblos es la innovadora alternativa del turismo en el oriente antioqueño, que los espera para ofrecerles, aventura, descanso, diversión, cultura, gastronomía, historia, arte y tradición.

…Y el rostro que refleja el sentimiento del deber cumplido, está aquí; ese rostro parte hoy con un inmenso sentimiento de nostalgia pero en especial de gratitud!. Un recuerdo para todos y para todas las personas que conforman la red TPP y para quienes hacen turismo en esta región, y la mejor de las suertes desde el proyecto Turismo Para la Paz del CISP.